ENDEI 2016

EndeiEl panorama de los eventos culturales está más que convulso en España. La crisis ha ido cercenando bastantes ramas del árbol. A lo largo de los últimos años, se han caído eventos ya consolidados y otros muchos se han convertido en la sombra de lo que eran, por mor de los recortes presupuestarios.

A eso ha habido que añadir, en el último año, los cambios en gobiernos municipales. Las nuevas alcaldías han dejado caer sin pestañear todo tipo de eventos y, en esa tala, ha desaparecido de todo. Desde eventos caducos que se mantenían por pura inercia a iniciativas muy valiosas y reconocidas dentro y fuera de nuestro país.

Por eso no deja de ser una alegría, al menos para mí, el anuncio de la segunda edición del ENDEI. En primer lugar porque es algo muy diferente a las propuestas habituales. Y no digo que no sea positivo que hasta en el último rincón de España no haya su feria de ciencia-ficción o su concurso de poesía. Pero esto es distinto.

Es una convención de Editoriales Independientes, a la que acuden empresas editoriales que muchas veces quedan oscurecidas por la sombra de las grandes. Y se programan actividades de lo más insólita en nuestro panorama. ¿Un ejemplo? Los speed dating o encuentros rápidos cara a cara. Ahí, los autores con una obra o un proyecto de obra tienen unos minutos para «vendérselo» a un editor. Y de la anterior edición han salido varias publicaciones. Un método usado en otros lares y aquí casi marginal, pese a sus ventajas.

En fin, no me extenderé más. Si les pilla cerca (es en Castellón, en abril) no se arrepentirán si se dan una vuelta por allí. Estas iniciativas hay que apoyarlas.

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Extinción

IMG_20150902_204714Todos hemos de morir. Es un regla tan cierta y tan amarga que por lo normal ni la recordamos. Pero hay gente que no te imaginas que mueran. Hace un rato me han dado la noticia de que un conocido de esos -que no te imaginas que mueran- ha muerto. Por pudor no voy a dar demasiados detalles. Tampoco era amigo, pero sí conocido.

Búlgaro, joven, emigrado a España y muy trabajador. Trabajaba de aparca en varios sitios y aún se iba el martes de madrugada a MercaMadrid a comprar género para algún restaurante. Con ese dinero se había montado una casa rural en Bulgaria y estaba planeando varios negocios. Lo sé porque me lo contó alguna vez que coincidimos en el pub de siempre y nos tomamos una copa contiguos en barra.

Pero se mató. Hace unos días, conduciendo por una de las infames carreteras que tiene Bulgaria. Mira que, dos semanas atrás, fui con un amigo a uno de los restaurantes en los que trabajaba de aparca. No estaba. No le di importancia, suponiendo que estaba de vacaciones. Y se había matado.

«Haz planes como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir mañana» rezaba al parecer una inscripción en un muro de un monasterio medieval castellano. Gran verdad. Todo esto te hace pensar. Te vas y no queda nada.

¡Viva el 7 de Julio!

milicia-nacionalEn Madrid, el 7 de Julio de 1822, varios batallones de la Guardia Real de Fernando VII, intentaron dar un golpe de estado para derribar al régimen constitucional, instituido tras el pronunciamiento del general Riego en 1820. Esos batallones habían abandonado la capital con dirección a la Granja un día antes, pero en la noche del 6 al 7 de julio volvieron por sorpresa, tratando de apoderarse de Madrid y proclamar la vuelta del absolutismo.

Una patrulla les detectó en lo que ahora es la calle San Bernardo y ahí se produjo el primer enfrentamiento. Tras eso, los realistas se dividieron en dos columnas: una se dirigió a ocupar la Puerta del Sol y la otra atacó la Plaza Mayor. En esta segunda, los voluntarios de la Milicia Nacional de Madrid les hicieron frente en los arcos que unen la plaza con la calle Mayor.

La Milicia Nacional era un cuerpo creado a raíz de la proclamación del régimen constitucional, con idea de disponer de tropas al margen del ejército y leales a la Constitución. La Milicia Nacional de Madrid, en concreto, era un revoltijo de liberales de diferentes tendencias y no pocos de sus miembros pertenecían a la sociedad secreta de los Comuneros, para entonces ya dividida entre moderados y exaltados (republicanos). Sin embargo, en aquellos momentos de peligro, lograron dejar de lado sus diferencias para defender a la Constitución.

Pese a que los guardias reales eran soldados entrenados y los milicianos paisanos armados, los segundos lograron derrotar a los primeros en una sangrienta batalla callejera a la que se sumó gente del pueblo de Madrid, que de nuevo tomó las armas, con en el 2 de mayo de 1808, pero esta vez contra aquel mismo Fernando VII en quien tantas esperanzas habían puesto. Los guardias reales fueron muertos o prisioneros, o tuvieron que huir.

Por las hazañas del 2 de mayo y del 7 de julio, las Cortes concedieron a Madrid la Corona Cívica, que la ciudad ostentó con orgullo en su escudo, junto con la osa y el madroñero, y el dragón, hasta que Arespacochaga, último alcalde franquista de Madrid, quitó corona y dragón de dicho escudo.

La intentona absolutista tuvo su eco. En Cataluña, diversas partidas armadas se alzaron a favor del absolutismo, dirigidas por un cura trabucaire: fray Antonio Marañón, alias el Trapense. Llegaron a dominar la zona de Seu de Urgell, donde montaron una especie de territorio absolutista «liberado» y nombraron al marqués de Mataflorida regente provisional. El general Mina liquidó todo eso en febrero de 1823, poco antes de la invasión de los Cien mil hijos de San Luis.

grabadoPorque en 1823, los regímenes del norte de Europa, temerosos del contagio del constitucionalismo, enviaron a un ejército, los Cien mil hijos de San Luis, para acabar con lo que fue el primer régimen constitucional continental europeo, algo que tiende a olvidarse. Y así volvió el absolutismo a España por 10 años: la Década Ominosa.

Sin embargo, la hazaña fue festejada tras la caída definitiva del absolutismo. La primera composición poética de Espronceda fue una oda al 7 de Julio y uno de los Episodios Nacionales de Galdós se titula así. Los arcos donde se libraron los combates se llaman ahora 7 de Julio y Arco del Triunfo. Las gentes lo festejaban y los periódicos seguían conmemorando aquella hazaña en la que el pueblo español defendió con las armas sus libertades frente al mismo rey cuyos derechos también defendió contra los franceses años antes. Como muestra, aquí se puede leer la narración del Eco del Comercio de 1836 http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0003064217&page=3&search=&lang=es

Sin embargo, aquella gesta fue cayendo en el olvido y dejó de celebrarse, cosa que no ocurrió con el 2 de mayo. ¿Casualidad? Algo tendría que ver que, a lo largo del siglo XIX, se sucedieron en España distintos regímenes monárquicos que no podían ver con agrado que se conmemorase lo que no dejaba de ser una victoria del pueblo sobre el rey, de la Constitución sobre la Corona.

Pero, ¿por qué resignarnos a ese olvido? Más de uno ha señalado con acierto que el 7 de Julio podría haber sido para los españoles lo que el 14 de Julio es para los franceses. Una fiesta nacional, entendida nación como la reunión de ciudadanos libres e iguales, unidos por una constitución, unas leyes y unas instituciones comunes.

Una fiesta nacional así sería un gran acierto: algo capaz de concitar a los españoles más allá de sus opciones políticas y divisiones partidarias. Y eso es algo que necesitamos con el agua. Sería la fiesta de todos aquellos que creen en las leyes y en las instituciones, en una España de ciudadanos y no de súbditos. Porque aquel día, liberales de diferentes tendencias defendieron al régimen constitucional. Derecho, centro, izquierda, pueden festejar por igual algo como el 7 de Julio, lo mismo que hacen en Francia con el 14 de julio franceses de distintas ideologías. Pueden hacerlo republicanos y monárquicos (excepto los absolutistas, si queda alguno). Solo quedarían al margen de un festejo así los totalitarios de cualquier tendencia.

Añado que, si algún día lográsemos revivir una celebración tan grandiosa, la izquierda debiera dar muestras de cordura y grandeza, y no tratar de capitalizarla. Ya en el XIX, los conservadores y los nacionalistas secuestraron a grandes figuras de nuestra historia, desde Viriato a los Reyes Católicos, pasando por don Pelayo, lo que ha tenido consecuencias más que amargas. Los que defendieron a la Constitución el 7 de Julio eran liberales de muchas tendencias, de las que son herederas muchas opciones políticas actuales. Eran hijos de la Ilustración, esa a la que ahora algunos tratan de relativizar o de abatir como un accidente histórico. Aunque no lo lograrán. Razón de más para vindicar estas fiestas y tratar de que se celebren como merecen.

Entre tanto, y mientras ese día llega: ¡Viva el 7 de Julio!

Libros en la basura

IMG_20150706_073223Una imagen vale más que mil palabras. Eso es lo que me he encontrado esta mañana a las 07.30 de la mañana, con la primera luz. Alguien ha tirado un montón de libros al descuido, junto con detritos, restos de envoltorios de cartón, trapos viejos, junto a los contenedores de la basura. Y ya ven qué libros, y los que no salen en la foto: Neruda, Cortázar, Plauto, Dumas y muchos más…

Recuerdo cuando nos reíamos de aquellos que, «en-aburguesados» se compraban grandes muebles librería para el salón y luego libros por metros, sin más destino que llenar los estantes. Como ahora algunos compran teles de muchas pulgadas. Nos burlábamos de esa gente pero, que hicieran eso, significaban que al menos valoraban la lectura. Que la lectura era símbolo de clase y distinción.

Ahora la gente presume de no leer, aunque solo sea porque muchos de los primates que salen en los realitys shows se jactan justo de eso, de no tocar un libro y de no haberlo hecho desde que salieron de la escuela. Así nos va y así nos encontramos libros tirados en la basura.

De siempre, la gente ha abandonado cajas y pilas de revistas, libros, cómics, por si alguien quería echarles mano. Pero arrojados así y títulos y autores como estos… yo hasta ahora jamás lo había visto.

Los piratas de libros y el Arma Definitiva

FireShot Capture - la boca del nilo - Libros en Google Play_ - https___play.google.com_store_searchEn estos días estamos viviendo un episodio que podríamos calificar de piratería editorial masiva. Un particular o empresa que se identifica como «fryha-editor» se está dedicando a subir ebooks de diversos autores y editoriales a la tienda de Google play. No solo lo hace sin tener esos derechos, sino que los vende más baratos que los legales y, además, hace figurar como autor de todos a ispanyolca. Un listado no exhaustivo de los libros se puede ver pinchando sobre el nombre. Digo no exhaustivo porque en ese listado no figuran muchos más títulos, entre ellos tres míos, como se puede ver en uno de los pantallazos que acompañan a esta entrada, en el que se ve el libro legal publicado en Kokapeli y al lado el fraudulento, robado por cierto a la antigua edición de Edhasa a la que además han tapado el logo.

Esto ocurre desde hace días y de hecho, el pirata está subiendo nuevos títulos todos los días y engrosando a gran velocidad su catálogo fraudulento. El caso es que varios autores hemos denunciado, y supongo que habrá editoriales que han hecho lo propio, sin que haya habido reacción de Google play de momento (lo cual no quiere decir que no la vaya a haber). También le oído y leído unas cuantas salidas de tono al respecto, por lo que aprovecho para comentar cual es la situación y cuáles son los pasos que se pueden dar en estos casos.

Si se detecta un caso como este, lo primero es denunciar el caso a la propia plataforma. La ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI) establece de modo muy claro que ningún medio ni prestador de servicios tiene responsabilidad en una infracción (sea piratería, comentario injurioso, pornografía, etc.) si no ha sido avisado. Es lo razonable. No puede ser que alguien se vea en un lio legal porque cualquier anónimo cuelgue una calumnia sobre alguien en los comentarios de, por ejemplo, un blog. Tendrá responsabilidad si, habiendo sido avisado, no hace nada para remediar la situación.

FireShot Capture - İspanyolca - Libros en Google Play_ - https___play.google.com_store_books_authorAsí pues, el primer paso es usar el formulario de denuncia de Google play. Yo lo he hecho y, aquí, un consejo. Quejaos en inglés. Yo presenté primero la queja en español y no recibí respuesta. La segunda lo he hecho en inglés y he recibido el siguiente mail de confirmación de recepción

Así pues, la plataforma está avisada. De momento no ha retirado los libros pirata, pero eso no significa nada. Tampoco es razonable que, ante denuncias, se actúe sin comprobar. Daría pie a que cualquiera denunciase de manera falsa causando perjuicios considerables a gente inocente.

Bueno. Pero ¿qué pasa si un prestador de servicios no actúa? Pues hay varias vías. Se puede denunciar ante la Sección II de la Comisión de la Propiedad Intelectual, bien uno mismo o bien a través de organismos como CEDRO. Esa Sección II, tras examinar el caso, puede ordenar que se cierre la web, en caso de estar en España, o que se bloquee su acceso, en caso de operar en el extranjero. Nunca he recurrido a la Sección II, por lo que no puedo opinar de su rapidez o eficacia.

En este caso, entiendo que hay más cauces. Quien sea que está haciendo esto, no está cometiendo una infracción relacionada con la difusión pública de la obra. Se está lucrando de su venta ilegal, directamente, además de robar la autoría de los libros. Esos son delitos punibles. Y lo está haciendo con gran número de obras, con lo que entiendo que procede denunciar ante la Unidad de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional y/o en el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil. Y supongo que en aquellas regiones con policías autonómicas habrá también unidades especializadas en estos delitos.

Pero, además de eso, queda el ARMA DEFINITIVA. Porque verán: Para registrarse en Google Play hay que dar datos personales, CIF y una cuenta donde se ingresa el dinero. Y esa cuenta tiene que tener titular. Todo ese dinero se está ganando de manera fraudulenta y es de suponer que sin seguir las leyes. Por tanto, entiendo que es posible denunciar el caso ante Hacienda. Sí, han leído bien. Hacienda. Mal enemigo, señores.

Que se vea este pirata las caras con Hacienda y verás qué rápido le ajustan las cuentas. Con Hacienda hemos topado. Nunca debiste cruzar este Misisipi, forastero.

Microtaller de Thriller Histórico

cartel microtallerEl 23 de Mayo, sábado, celebraremos en el café Belén un microtaller de dos horas sobre ideas y tramas en el thriller histórico. Es este un género, o subgénero, muy peculiar en este terreno y, si es verdad que ha dado muchas obras clónicas de las de éxito, no es menos cierto que también ha producido libros muy ingeniosos que han sabido sacar el jugo a las ideas. Y sobre eso irá el taller. Serán 19 euros, impartirá un servidor y la información podéis recabarla en talleres@negrocafe.org

El verdadero «mejor alcalde de Madrid»

marques-pontejospEs curioso cómo nombres propios y fechas ligadas a las revoluciones liberales del siglo XIX han desaparecido del callejero madrileño y también de la memoria de los ciudadanos. O tal vez no es curioso y sí significativo. Al fin y al cabo, estamos en un país donde siempre han gobernado los mismos, aún a costa de ir haciendo concesiones, de permitir ciertos cambios para que nada en realidad cambie.

Y, sin necesidad de recurrir a teorías de la conspiración, algo tendrá que ver. Por ejemplo, en algún momento, un héroe liberal como el general Torrijos perdió la calle que le honraba para dejar paso a un político conservador como el Conde de Peñalver.

Algunos no perdieron sus calles y sus estatuas, pero sí se han esfumado de la memoria del madrileño medio. Y de nuevo no se debe a ninguna conspiración y sí al desinterés a la hora de conmemorar a personajes que no dejan de ser ejemplos incómodos e inquietantes. Es el caso de don Joaquín Vizcaíno, marqués viudo de Pontejos. A muchos les suena porque tiene calles, una plaza famosa por sus establecimientos de cordones, hilos y botones, etc. Pero ¿cuántos recuerdan quién fue y por qué se le conmemoró con tres vías públicas, estatuas y bustos?

Pues el marqués viudo de Pontejos puede ser llamado con justicia El mejor alcalde de Madrid. El de verdad. Y no es por ser iconoclastas ni por quitar los méritos que puedan corresponder al rey Carlos III. Pero a este le tildaron así por los grandes edificios públicos que mandó edificar en la ciudad. Fue el ejecutor de una política entonces progresista, de centralizar en la capital grandes museos, bibliotecas, etc. Con los Austrias, que eran de otra época e ideologías, Madrid fue poco más que una sede regia. Con los Borbones se convirtió en una verdadera capital. Pero ¿y la gente?

pontejosEl marqués de Pontejos fue una verdadera figura del romanticismo español. Estuvo en la guerra de la Independencia, donde luchó en el ejército regular. Liberal convencido, sirvió en la Milicia Nacional durante el Trienio de Oro, y hubo de exiliarse tras la invasión de los Cien mil hijos de San Luis y el regreso del absolutismo. A ese exilio le acompañó su esposa, la marquesa de Pontejos, que era casi veinte años mayor que él.

Pero además de por su valor en la guerra y su lealtad a sus convicciones, Joaquín Vizcaíno se ganó el amor de los madrileños cuando, a la vuelta del exilio, fue alcalde (corregidor se llamaba entonces) de Madrid de 1834 a 1836. Y desde ese cargo impulsó medidas no tan faraónicas pero sí de una importancia tal que sin duda merece ser considerado el verdadero mejor alcalde de Madrid. Se ocupó de meter alcantarillado, alumbrado público, pavimentar vías públicas, etc. Fue también él quien impulsó la forma que se tiene de numerar a los inmuebles en Madrid, mediante el cual las calles comienzan en el punto más cercano a la Puerta del Sol, siendo pares los números de la acera derecha e impares los de la izquierda. De igual manera, impulsó la planta de arbolado, la construcción de baños públicos al servicio del pueblo…

Cuando abandonó sus cargos públicos, se dedicó a uno de sus sueños. Fue él quien creó la Caja de Ahorros de Madrid, con la misión de ofrecer créditos a interés cero a la gente humilde para que pudiera crear sus propios negocios. Eso fue la Caja de Ahorros de Madrid en sus comienzos —no tardó en fusionarse con el Monte de Piedad, creado por el Padre Piquer en el siglo XVIII para asistir a los necesitados—, lo que hace más paradójico lo que ha ocurrido con ella en los últimos años, gracias a cargos públicos de mucha menos talla ética, humana y política que aquel gran hombre.

Por todo ello, el pueblo de Madrid le homenajeó dándole calles, estatuas y un aprecio colectivo que pocos políticos en este país encarnizado han conseguido. Gobiernos municipales posteriores no tuvieron especial interés en mantener su memoria y, siendo como es España, y Madrid no es la excepción, ese político de talla excepcional, humanista y progresista, fue esfumándose poco a poco del recuerdo de sus conciudadanos.